DOÑA MAIGA: Reír y reflexionar

Mucho se ha comentado sobre su presentación en el Festival del Huaso de Olmu é. Que la picardía del chilote, que fue una rutina muy osada, que es la alegría del sur, que los chilotes son terribles de calientes’, que se le pasó la mano, etc.  Comentarios para todos los gustos. Sin embargo, casi todos se rieron a carcajadas, quieran o no quieran reconocerlo.

Aquí dejamos dos artículos que nos invitan a reír y reflexionar con el humor de Doña Maiga.

 

 

REÍR Y REFLEXIONAR: desde cartuchos a liberales
Por Rodolfo Norambuena Fernández
Revista El Chucao

Ya Freud decía que detrás de toda broma hay siempre una verdad. Y es que cuando reconocemos la realidad podemos reírnos de ella. La risa es posible si logramos ponernos en el lugar del otro. Aunque ese otro seamos nosotros mismos, vernos desde otra perspectiva nos hace reconocernos. Es posible reír si nos desplazamos hacia el lugar desde el cual podemos contemplar y contemplarnos desde otro ángulo. Es decir, que el humor es posible si nos descentralizamos, si somos capaces de abandonar por un momento el lugar del ego.
“La risa y el sentido de la vida“, Cristina Papaleo.

L a historia es ya conocida: Doña Maiga en Olmué, éxito total, carcajadas a nivel nacional, programas de televisión, recepción ilustre, colgados varios a su llegada y una tremenda carrera por delante.

Elsa Muñoz, la humorista ancuditana que da vida a Doña Maiga, es una persona con una rutina normal, como todo aquel que trabaja diariamente.  Se levanta a las 6 de la mañana para entrar a su trabajo en el kiosco de un terminal de buses, donde pasa gran parte del día para luego realizar los quehaceres del hogar. Esto lo divide con el tiempo que le dedica al humor.

Mucho se ha comentado sobre su presentación en el Festival del Huaso de Olmué.
Que la picardía del chilote, que fue una rutina muy osada, que es la alegría del sur, que los chilotes son terribles de calientes, que se le pasó la mano, etc.  Comentarios para todos los gustos. Sin embargo, todos se rieron a carcajadas, quieran o no quieran reconocerlo.

Las caras que se veían en el público del Parque El Patagual esa noche, reflejaban al comienzo, la tensión del chileno cuando se muere de risa por dentro, pero que se contiene hacia afuera.
El tema del sexo en las rutinas de humor no es para nada nuevo, pero sin duda no es algo común que sea desarrollado por mujeres.

Aquí es donde me gustaría poner el énfasis a la hora de analizar la gran presentación de Doña Maiga.

El machismo duro que vivimos, lamentablemente, en este país llena muchos espacios, incluso el de nuestro humor. Es cosa de preguntarse ¿cuántas humoristas chilenas conocemos? Y de las que conocemos ¿cuántas se ven en forma seguida?

En este sentido, Doña Maiga quiebra el esquema clásico del humor chileno, el cual pareciera que solo autorizaba a los hombres a bromear con el sexo en forma pública. Sus bromas hicieron reír tanto a mujeres como hombres, a  cartuchos y liberales; incluso a los más pitucos, los que simplemente no se pudieron aguantar la risa (de lo contrario se meaban ahí mismo).

Es que como sociedad nos gusta hacernos los serios. Pensamos que el sexo no es para la risa y menos en boca de una mujer. Es una vez más el doble estándar de Chile.

Doña Maiga, con su forma directa, sin miedos ni prejuicios nos invita a reírnos de nosotros mismos, de nuestra “gravedad”, de los temas que todavía pueden ser tabú. Nos invita a reconocernos y a dejar el ego de lado, como también a reflexionar sobre las actuales formas que toma el machismo en nuestra sociedad.

 

 

UN MOMENTO DE IGUALDAD ENTRE MUJERES Y HOMBRES
Por Giovanna Jofré Mardónes
Psicóloga

Cuando vemos la presentación de Doña Maiga nos perturbamos, nos asombramos; otros se avergonzaron y otros simplemente nos reímos de buena gana. Porque se trasgreden los principios de la sociedad o familia patriarcal donde hemos sido criados, que tiene como finalidad el mantener la estructura y orden social invariable, que delimita explicita e implícitamente la dominación del hombre sobre la mujer en diversas áreas, siendo la más reprimida: la sexualidad.

La sociedad patriarcal emplea o empleaba una serie de mecanismos represivos a fin que la mujer acepte y asuma su inferioridad al anular una faceta natural de su ser, la sexualidad. La anulación del deseo y placer erótico en pro de la maternidad.

La represión tiene distintos grados que pueden ir desde la sutil pero eficaz manipulación psicológica, desconocimiento del cuerpo, inculcación de sentimientos de vergüenza y culpa, hasta la aberrante mutilación física de órganos sexuales. Estos procesos consiguen que el único acto sexual permitido en el sistema patriarcal, el coito, sea algo traumático y doloroso, tanto mental como físicamente;  así, las mujeres estarán condicionadas a evitar contacto sexual  y aseguran al  hombre la paternidad biológica de los hijos de ésta y, por otro lado, que la maternidad sea fruto de la imposición de un acto no placentero ni deseado.

La represión de la mujer en la sociedad patriarcal también se orientaba a negar sus capacidades intelectuales o de raciocinio, no potenciando su desarrollo intelectual, encerrándola en el ámbito doméstico, donde su función era la crianza de los hijos y las satisfacciones de la necesidades de su hombre, ya que al ser una criatura inferior, carente de razón y altamente emotiva, es un ser que necesita la guía de un hombre.

Actualmente,  la anulación o represión de las mujeres  se esconde tras una especie de cinismo democrático, ya que las propias mujeres  son las que se anulan al asumir todos los valores de una cultura machista.

El más claro reflejo de esto en el ámbito público es el lenguaje que utilizamos, en el que no se hace referencia directa al sexo o sexualidad en forma explícita,  ya que si de algo no se habla, no se nombra, simplemente  no existe.

Doña Maiga habló y nombró todo, por lo tanto trasgredió y develó algo tremendamente natural: la sexualidad y el humor picaresco no es un ámbito exclusivo de los hombres. Nos mostró que pese a estar en pleno siglo XXI, aún quedan vestigios muy arraigados de la sociedad patriarcal en nosotros mismos, lo que se refleja principalmente en nuestro lenguaje.

El lenguaje construye realidades, por lo tanto, la presentación de Doña Maiga fue una construcción diferente, que dio lugar a un momento de igualdad entre hombres y mujeres a través de humor.

 

 

“La risa y el sentido de la vida“, Cristina Papaleo.
http://www.dw-world.de/dw/article/0,,1945819_page_1,00.html

Revista El Chucao – 3ª Edición – 2011

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